La luz es tenue así como mi humor, un claroscuro de alegrías mezcladas con depresión y rabia. Maquillaje de payaso que oculta todo rastro de aquello que espanta a los idiotas y fascina a los escritores. En la oscura esquina del fondo del bar de la vida recibí el nombre de El Gris, camaleón monocromático que disfraza su dolor de alegría, que disfraza su depresión actuando como ebrio, que disfraza de chiste locuaz un juego de palabras que hiere en lo más profundo a quien lo escucha.
Desearía poder decir que es culpa de mi pasado, algún infortunado momento de tragedia, pero mentiría si declarase algo así sobre mi aburrido ayer. No fui tan afortunado para poder decir que fui extremadamente feliz alguna vez, supongo que más bien soy feliz de alguna manera en todo momento, no puedo negar que algunas sonrisas pertenecen al lado claro de mi alma.
Ignorante de las reglas tácitas de la sociedad me confieso encuentro el tema confuso y aburrido. Se supone que la vida en comunidad es importante, pero ¿a quién interesa de verdad? ¿No es una excusa vulgar para beneficiarse de la idiotez de los demás? Total somos útiles por un tiempo y luego descartables como tantas otras cosas en el mundo. Sólo que hoy no vivimos treinta o cuarenta años, vivimos más tiempo del que somos útiles y por eso somos descartados antes de la certeza de morir pronto.
Precisamente la certeza de la muerte reconforta el hecho innegable que nada durará la eternidad, ni cielo, ni tierra y ni el infierno. No dura el amor, no dura el dolor, no duran amigos, tampoco adversarios y enemigos, nada prevalece. Muere cada segundo, muere cada minuto, muere cada hora y mueren los días. Entonces qué importancia tiene quien seas si al final tu legado, en algún momento, no será más. Tramposos y rufianes, ladrones y asesinos, malos amores y malos amigos. No tiene importancia tus sueños porque en el fondo sabes careces de destino.
Si, soy El Gris. Pesimista sonereido, ave de mal agüero, carroñero del corazón confundido. Tic tac pasa el tiempo, tic tac uno y otro respiro. Acaso el que se arrastra, se vende, se corrompe, lame la bota de su amo y pierde su brillo, ¿acaso ese majadero no es hoy quien ves encumbrado riéndose de ti su antiguo amigo, su hermano del alma, a quien sin dudarlo ya clavó un cuchillo?
- Celebra la gloria! Hemos vencido!! - dice ebrio el idiota, el que aunque vivo su ser yace dormido. Celebrar una victoria sin honor es peor que haber perdido. Celebrar la pestilencia es cual baile de condenados del infierno, felices ignorantes de su martirio, quemados, ampollados y destruidos, almas sin valor, que a cambio de nada se han vendido. Celebremos entonces amigo que ha vencido, tuya es la victoria y la derrota, pero la gloria es asunto mío.
No hay paz, no hay amor, no hay idilio, ni luz que ilumine y de brillo. Ya me harté de ti, tus tonterías y espíritu dormido, no eres más que un payaso poco divertido, un burdo juguete de los deseos, marioneta de tus 5 sentidos. No quiero saber más de ti, pero no te preocupes, puedes decir que eres mi amigo.
A. Cassadiego

